Latin American Thoroughbred

EL DIARIO LATINOAMERICANO DE LAS CARRERAS

Nicholas rememoró una atropellada de primer nivel

Carreras / 14.10.2018

NICHOLAS-(2)

Algún científico deberá estudiar alguna vez en cuánto incide en los resultados la confianza con la que corre Eduardo Ortega Pavón y hasta dónde intimida su sociedad con el entrenador Enrique Martín Ferro. Juntos son dinamita. Ayer se cobraron desquite con Nicholas (Equal Stripes), el caballo al que en 2017 se le escapó por medio cuerpo el Gran Premio San Isidro (G1) y esta vez cruzó medio pescuezo delante de Pure Nelson (Mount Nelson), en un final con festejo anticipado.

Pese al ajustado desenlace, el jinete paraguayo comenzó a agitar su mano derecha metros antes de trasponer la meta. Entre atropelladores, lo del representante del stud Nosotros tuvo más explosión. “Tiene entre 800 y 1000 metros en los que vuela y unos 400 en los que arranca muy fuerte. Cuando lo traigo más cerca no rinde igual y por eso le pedí a Quique que me deje correrlo igual que en el Anchorena. A él le gusta venir lejos, sobre todo cuando son carreras que se hacen tan ligeras como ésta”, comenta el jockey. Se acordaban perfecto Ortega Pavón y Nicholas de la arremetida más célebre, aquella de diciembre pasado en la última carrera grande del año en la media distancia en la Argentina. Martín Ferro se lo preparó como aquel día, pese a que esta vez tuvo que afrontar una inactividad de tres meses y el escollo de un problema en un casco que lo dejó afuera del Clásico Ecuador (G2).

Justamente el ganador de ese cotejo resultó el obstáculo más duro cuando surgió abierto con más impulso que El Benicio (Hurricane Cat) y Puerto Real (Pure Prize), mientras el puntero Polarized (Lingote de Oro) se quedaba sin furia para acompañar la velocidad inicial. Entonces, la yegua North France (Seattle Fitz) había quedado como referencia al frente en mitad de la recta. Fue fugaz. “Cuando arrancó lo hizo muy fuerte y pareció que pasaba de largo”, dijo Ortega Pavón. Si el éxito no resultó fácil fue por el coraje y la tenacidad de Pure Nelson. “Se ve que es muy buen caballo, porque no lo pude quebrar así nomás”, reconoció el paraguayo, noble, en el día de su cumpleaños 33 y a poco menos de dos meses de haber vuelto a las pistas, tras haberse fracturado al golpearse en las gateras en La Plata.

No tardó en ponerse en forma y en volver a acumular triunfos con regularidad. Y fue como si Nicholas lo estuviera esperando para regalarle otra conquista de la más alta jerarquía y en el terreno en el que mejor despliega su furia. “Tiene una calidad enorme y una atropellada tremenda”, destacó Quique, el preparador, que ya se sacó seis fotos con el zaino criado por el haras El Doguito y transita otra temporada genial con sus caballos.

Pese a correr ligero desde el inicio, North France conservó el tercer puesto, delante de El Benicio, que no tuvo el empuje de hace dos años, cuando ganó la carrera en 2016. Igualmente, siguió haciendo fuerza hasta el final para pelearle la posición y terminó a medio cuerpo de la yegua, con un largo de ventaja sobre Puerto Real.

Nicholas, es hijo de Equal Stripes (Candy Stripes), ganador de la Estadística Clásica de Padrillos de 2 años, y Nandaly  (Catcher In The Rye) ganadora de 3 carreras en Palermo y San Isidro. Su segunda madre Gincana (Lode), también vencedora, produjo a Ginepri (Easing Along), ganador de 4 carreras en Sudáfrica, incluso US$400K (G2) y placé del Castle Tankard (G1). Su tercera madre es Qué Ilusión (Cipayo), “Yegua Madre Del Año” en 1997, ganadora en San Isidro y madre de Chullo (Equalize), “Caballo Del Año”, “Campeón 3 Años” y “Campeón Caballo Adulto” en 1997 y laureado de los clásicos de Grupo 1 Gran Premio Nacional, Gran Premio Carlos Pellegrini, Gran Premio Jockey Club, Gran Premio Gran Criterium y Gran Premio 2000 Guineas-Consagración de Potrillos.