Latin American Thoroughbred

EL DIARIO LATINOAMERICANO DE LAS CARRERAS

El coraje de Hi Happy no fue suficiente para atrapar a Blacktype

Internacional / 09.10.2018

Blacktype-Hi-Happy-Nyra-Elsa-Lorieul

El Knickerbocker Stakes (G2), corrido ayer en Belmont Park, terminó siendo la mejor opción que encontró en la programación el entrenador Todd Pletcher para que Hi Happy (Pure Prize) no siga acumulando días sin competir. Pero como no era la ideal, sobre 1800 metros, el francés Blacktype (Dunkerque) se lo hizo notar y ejecutó un temprano escape a la victoria. El golpe de velocidad de uno y otro al final de la última curva fue el que marcó la diferencia más allá del pescuezo que existió entre el vencedor y el caballo argentino al trasponer el disco.

Al haber dejado pasar el Joe Hirsch Turf Classic Stakes (G1-2400 m) el fin de semana anterior, por la cancha blanda, para no llegar a la Breeders’ Cup Turf (G1) con más de dos meses sin correr hubo que buscar una escala que mantuviera los músculos estirados. Empujó con fuerza todo el derecho Hi Happy, después de seguirle los pasos desde cerca y quedar a unos tres cuerpos al salir del codo, pero la insistencia y el coraje no alcanzaron: Joel Rosario recordaba cómo llevar al éxito a Blacktype en este cotejo y emuló lo conseguido un año atrás. Inspector Lynley (Lemon Drop Kid), con José Ortiz, apostó a la especulación y trepó hasta el tercer lugar, a dos cuerpos.

Revved Up (Candy Ride), que estrenó careta; Night Prowler (Giant’s Causeway), que también intentó moverse detrás de la huella del ganador pero igualmente perdió contacto cuando aceleró el puntero, y Aquaphobia (Giant’s Causeway) quedaron relegados. Para Secret Passage (Curlin) no hubo ese mal clima que necesitaba para que el clásico se traslade a la arena y quedó en su box, por lo que hubo seis protagonistas sobre el césped del hipódromo neoyorkino.

Por un momento, cuando comenzó a acercarse, pensé que me alcanzaría, pero el mío siguió peleando”, dijo Rosario, el jinete al que aplaudió Christophe Clement, el preparador. “Estaba preocupado porque no gastara muchas energías por tomar la iniciativa, pero Joel hizo un gran trabajo. El césped no estaba firme, pero sí bueno y al caballo le gusta Belmont”, aportó el entrenador.

A cuatro semanas del festival de carreras norteamericano, ahora comenzará la cuenta regresiva para evaluar si Hi Happy es capaz de estar en óptimas condiciones en Churchill Downs el 3 de noviembre. En su favor, viajaría a Louisville para su despedida de las pistas para afrontar un cotejo en un recorrido más ameno y, a los 6 años, con la furia intacta.