Latin American Thoroughbred

EL DIARIO LATINOAMERICANO DE LAS CARRERAS

Regreso con gloria para Hat Ninja

Carreras / 23.09.2018

HAT-NINJA-(5)

No es fácil reaparecer tras sufrir una lesión y mucho menos tras más de un año y en una carrera de 2400 metros. Sin embargo, todos esos escollos no pudieron impedir la victoria de Hat Ninja (Hat Trick) en el Clásico Progreso (G3), largometraje que dio brillo a la jornada dominical organizada por el Hipódromo de San Isidro.

A esos obstáculos habría que añadirle que el desarrollo no fue del todo generoso con el representante del stud haras El Angel de Venecia, que vino expectante, más cerca del fondo que de la punta, hasta que al acercarse el codo Eduardo Ortega Pavón comenzó a arrimarlo a la punta que hasta ese momento mantenía el veterano Conwy (Rider Stripes).

Entró bien al derecho final, tras doblar el codo pegado a la baranda, pero quedó medio encajonado por dentro. Hasta que por los 350 Orteguita le encontró el hueco por media cancha y lo hizo atropellar para ir en busca de El Maestro del Arte (Art Master), que se había insinuado como ganador una cuadra atrás.

Lucharon, palmo a palmo, de ahí hasta el disco y, a metros del mismo, el pupilo de José González inclinó la balanza en su favor y puso un pescuezo de diferencia sobre el representante del stud Pergamino, de valiente actuación, al cabo de 2m28s24/100, un registro aceptable ya que el tren de carrera fue lento desde el vamos.

“Tras el Clásico Forli de mitad del año pasado tuvo una inflamación en la entrecuerda de la mano izquierda y cuando creíamos que ya estaba recuperado se volvió a resentir. Hubo que darle tiempo pero la espera valió la pena”, dijo José Orlando González, el hacedor del pingo que seguramente ahora hará el tradicional camino para los fondistas adultos: Copa de Oro (G1) y Carlos Pellegrini (G1).

En la semana entrenador y veterinarios sacarán mayores conclusiones cuando vean cómo quedó el caballo criado en el Haras La Biznaga. Es lógico, hay que tomar recaudos con un ejemplar que estuvo tanto tiempo parado.

Pero a la hora de hacer proyecciones, el sueño de correr las dos pruebas máximas para fondistas en el césped de San Isidro no parece, para nada, descabellado. No hay ningún stayer descollante entre los que quedaron en el país y están sanos. Y a los potrillos habrá que evaluarlos a partir de lo que empiecen a mostrar en el Jockey Club (G1-2000 metros) de mediados de octubre.

Hoy el panorama es bastante incierto. Y soñar con llevarse el Gran Premio Carlos Pellegrini no parece una locura. Son varios los que tienen fundamentos para ilusionarse, entre ellos el propietario y los profesionales que manejan la campaña de Hat Ninja. Supieron esperar y tuvieron una justa recompensa.

Y después de la demostración que el Hat Trick dio en la tarde de ayer, imponiendo condiciones tras superar tantos obstáculos, no extrañará que se mantenga en el candelero de aquí a fin de la temporada.

Hat Ninja es hijo de Hat Trick (Sunday Silence) y Stormy Nimble (Bernstein), laureada en los Grandes Premios Eliseo Ramírez (G1) y 1000 Guineas-Cons. de Potrancas (G1) y responsable de Joy Nidera (Fortify) que recientemente se impuso en el Clásico Luis Maria Campos (G2). Su segunda madre es South Nina (Southern Halo), que produjo a las ganadoras de Grupo 1 Stormy Ninguna y Stormy Niña, ambas por Berstein.