Latin American Thoroughbred

EL DIARIO LATINOAMERICANO DE LAS CARRERAS

Roberts Pen, una divina herencia

Carreras / 15.06.2018

Roberts-Pen-(HLP)

Reconoce Nahuel Orlandi que se asustó un poco cuando vio a Roberts Pen (Orpen) tan lejos de la picada que estaban ejecutando Fiskardo (Not for Sale) y Lencelot (Sidney’s Candy) en la punta del Clásico Ignacio Correas (1600 metros), en La Plata. Después de la curva, todas las sensaciones cambiaron. "Me parecía que no le podíamos dar tanta ventaja a esos caballos, pero por suerte salió todo muy bien", dice el entrenador. Como si su pensionista no fuera el menos experimentado del lote, los alcanzó en cuatro saltos y en la recta final los perdió de vista. Así, generó su cuarto triunfo seguido, una serie que también incluye el récord de los 1700 metros en el mismo hipódromo.

 

"En los 800 metros pensábamos estar cerca. Por eso le recriminé un poco a Miguel que viniera tan atrás, pero él le tiene una confianza infinita", confiesa el preparador, sonriente. Miguel es Franco Acosta, el jinete paraguayo que recuperó protagonismo en las carreras argentinas el último año, heredó la monta y se aferró al éxito. La historia de Roberts Pen en sí parece una saga de herencias.

 

"Yo lo recibí domado. Cuando me lo traen estaba inactivo y no sé por qué no había tenido continuidad en el vareo. Me dijeron que lo tenía alguien que dejó de cuidar porque no podía solventar los gastos con los boxes", recuerda Nahuel. Fue durante 2017, un año después de que el zaino dejó el haras Firmamento, donde se crió.

 

"Siempre mostró que servía. Incluso estuvo por debutar un par de veces y no corrió. Una era en 1200 metros y creíamos con Walter Aguirre, que lo estaba montando, que no iba a ser la distancia ideal. Después, hubo barro y no arriesgamos. Hasta que debutó en 1400 metros y fue segundo", repasa Orlandi. "A la carrera siguiente, Walter no podía correrlo por un compromiso y como Miguel venía trabajando conmigo se lo di, ganó y le quedó", amplía. De hecho, aquel placé al debutar es la única derrota.

 

"Ahora hice algo que no sé si había hecho alguna vez. El caballo corrió tres carreras en 26 días, saltando de categoría", se soprende el entrenador. Los resultados le dan fuerza a la teoría de Orlandi padre, el que ejerció el mismo oficio. "Me dice que es mejor que Intérprete y Bat Ático", revela Nahuel, que prefiere quedarse hoy con la imagen de que "es más sano, eso seguro", y relativizar las comparaciones que propone su papa Nahuel con los hijos de Intérprete y Bat Ático, respectivamente, múltiples vencedores de Grupo 1.

 

El dueño de Roberts Pen también está entusiasmado, claro. "Me pide ir a Palermo o San Isidro. Lo entiendo. Igualmente, ahora me voy a tomar un mes, más o menos, para prepararlo para correr 2000 metros. El caballo va a la distancia, pero cuando tenés uno bueno hay que ayudarlo a que todo salga lo mejor posible. Entonces, a la próxima quiero que llegue con un floreo. Dónde será ya veremos", analiza el cuidador.


Es muy dócil, de esos caballos que podés correr en cualquier lugar del desarrollo. Y que cuando los ves trabajar te parece que están haciendo galope largo y cuando mirás el reloj te sorprendés. Antes de esta carrera, hizo 800 metros y echó 48s 2/5. Fue lo mejor de ese día, pero lo hizo cómodo”, ejemplifica. Roberts Pen es el caballo que lo invita a ilusionarse. Como tantas veces.