Latin American Thoroughbred

EL DIARIO LATINOAMERICANO DE LAS CARRERAS

Elvio Bortulé, un Rey de la recta que llega hasta el fondo

Carreras / 24.05.2018

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Toda una curiosidad. Elvio Bortulé, al que como jockey se lo reconocía como el Rey de la recta, será el único entrenador que pondrá dos caballos propios en las gateras del Gran Premio 25 de Mayo (G1), la cita para galopadores que tiene para el vencedor reservado un boleto a la Breeders’ Cup Turf de noviembre en Churchill Downs. Ahí está El Gringo, que corrió por tres décadas y largó la fusta hace 14 años. Se siente feliz en la cuida, algo que siempre le gustó y con lo que convivió en los últimos tiempos que montaba, cuando ya ir a los baños sauna para sacarse unos kilos costaba más de lo que representaba tener unas pocas oportunidades. Y afloró su otra pasión, desde abajo, que obliga a estar más tiempo cerca de los caballos.

Marcus Aurelius (Catcher in the Rye) es “mi pequeño gladiador”. Así lo llama al que tiene en el stud y ha corrido el Dardo Rocha (G1), en La Plata, y el Carlos Pellegrini (G1), en San Isidro. “No brilla trabajando, pesa 420 kilos. Es todo pulmón y corazón”, sostiene. Estos últimos atributos, asegura, son los que le permitieron llegar segundo y quinto en esas carreras. “Lo veías en el codo y ya venía estirado. Es muy noble”, focaliza. Fueron sus dos últimas entregas en Buenos Aires.

Ahora es otro caballo, igual. “Cuando se lo dimos al domador pesaba 382. Todo lo que logró es más de lo que hubiésemos imaginado”, repasa Bortulé. El zaino lleva conseguidos cinco primeros puestos, una cosecha que incluye los clásicos General Belgrano (G2) y Vicente Luis Casares (G2) y un handicap, y vuelve a manos de Juan Noriega luego de su experiencia en La Punta.

El viaje a San Luis no lo afectó, pero la cancha sí. Llovió y estaba bravísima. Se metió tercero haciendo mucha fuerza”, detalló sobre el Gran Premio Vicente Dupuy (G3), donde era uno de los favoritos. Tras la máxima cita puntana, en febrero, no volvió a competir. “Fue uno de los que peor la pasó con la influenza. Le agarró muy fuerte. Creo que no daba señales y al estar vareando lo agarró con las defensas bajas. Entonces, ya no llegamos al Progreso, que era la que quería correrlo”, profundiza Elvio. Por eso, entre el traslado y la gripe le consumieron gran parte del primer semestre. “Ahora llega bien, con una buena pasada y una buena partida final. Como para estar entre los tres o cuatro primeros”, pronostica.

En pareja con la ex jockey Patricia Peralta y padre de tres niñas, Bortulé contará con una segunda opción en el 25 de Mayo: Atlas Again (Harlan’s Holiday). “Viene de ganar de punta a punta en 2000 metros su segunda carrera y me dejó buena impresión, pero no tiene mucho roce. El problema con él fue que de potrillo era malo, tenía muy mal genio, tiraba a los jockeys, lo retiraban de las gateras… Hasta que lo mandé a castrar y al volver, (el jockey) Carlitos Sánchez lo amansó bastante. Este año mostró mayor tranquilidad, salvo cuando lo llevé a Palermo”, describe El Gringo sobre el zaino criado en Santa María de Araras.

El hombre que creció en Marcelino Escalada, al Norte de Santa Fe, también tiene una apuesta grande en el Gran Premio Gran Criterium (G1), con el potrillo Bekir (Endorsement). “Lo compré en el haras porque me encanta el padrillo. Son hincha de él desde antes de que debuten, porque iba a La Quebrada y veía cómo daba. Cuando me dijeron que le había quedo uno sin vender no lo dudé. Tengo la intuición de que va a salir uno muy bueno”, relata el preparador.

Nacido en octubre, corrió sus dos carreras en los 1500 metros de arena de Palermo. “En el debut me gustaba en fija, no sé cómo dio tanto (9,50). Y en el Montevideo, que llegó quinto, me dijo Domingos que no tuvo suerte, que fue muy golpeado. Que para él definía o ganaba”, confiesa. Para su tercera salida, y primera sobre césped, debió cambiar de jinete ante el compromiso de Altair con La Providencia. Por eso se sube Brian Enrique, otro jockey de la casa.

Le tengo una fe tremenda; es un potrillo bueno. Debería correr muy pero muy bien. Respeto a El DT, que ganó el otro día, pero el resto va a tener que correr mucho para ganarle, eh”, avisa el entrenador, que utilizará este clásico además para saber cómo toma el césped. “Anda espectacular. Veremos cómo se mueve en el pasto. Desde que cuido nunca puse a un caballo en el césped de vareo porque es tan distinto que no me sirve de referencia. Si es pastero sólo se sabe cuando corre. Ya vivió dos años sobre el pasto en el haras, así que si no responde no va a ser porque le sorprenda esa cancha”, razona Bortulé. Si Bekir respondiera a la confianza que él transmite al hablar del potrillo estaremos frente a uno de los pesos pesados de la generación. Es una gran ocasión para demostrarlo.