Latin American Thoroughbred

EL DIARIO LATINOAMERICANO DE LAS CARRERAS

Enrique y Nico Martín Ferro, unidos hasta en la rivalidad

Carreras / 25.04.2018

Enrique-Martin-Ferro

En septiembre de 2015, Enrique Martín Ferro y su hijo Nicolás iban a ser rivales por primera vez en un Grupo 1, pero aquella Polla de Potrillos perdió a El Fangote (Exchange Rate) a último momento. Entonces, Quique maldijo la oportunidad perdida y puso la mirada completa en Willander (Sigfrid), el caballo de Nico, que terminó séptimo. Entonces, hubo que esperar hasta el 25 de Mayo del año siguiente para verlos enfrentados en ese nivel, con el brasileño Champion Star (Hard Buck) y Oregon (Giant’s Causeway) en el gran premio patrio de San Isidro. Pasó el tiempo y ahora ya no sorprende verlos unidos hasta en la rivalidad en la máxima categoría, como sucederá otra vez el martes próximo en el República Argentina, en Palermo, donde pudo haber sido aquel primer duelo.

Papá Enrique vuelve a la carga con El Margot (El Garufa), el caballo que ganó las dos últimas versiones de este cotejo, pero que ahora, camino a los 7 años, lleva siete meses y medio sin competir. “Nunca estuvo tanto tiempo sin correr. Lo máximo creo que fue durante tres o cuatro meses, pero sin tener nada en particular. Esta vez tuve que pararlo porque tuvo una lesión muy poco común en el anca y por eso nos perdimos de correr el Dardo Rocha el año pasado”, recuerda Quique, que a los 65 busca levantar otra vez esta copa. “Podía haber vuelto antes, pero lo anoté en una condicional y se anuló. Le va a faltar esa carrera para que sea lo ideal, pero también es cierto que por la manera de emplearse que tiene, de atropellada, Altair (Domingos) lo puede traer cómodo atrás y hacerle correr la partida”, explica el preparador.

El regreso no pudo ser, pero sí una buena pasada en la distancia. “Echó 2m10s en la cuarta fangosa de San Isidro”, informa, y enseguida pasa revista a una particularidad: la ruta previa al República ha sido siempre distinta. “Cuando ganó en 2016 venía en competencia, impecable, corriendo todas las carreras del Campeonato, donde además fue segundo en el Otoño y ganó el Gran Premio De Honor. El año pasado se fue poniendo en el torneo, con un segundo en el Honor. Y ahora llegamos directamente”. La partida final será este jueves.

La carta de Nico será… Willander, aquel potrillo que trajo alegrías y se mantiene vigente. “Nos tiramos un piletazo”, dice el joven entrenador, sonriendo, pero sin perder de vista que tiene argumentos para eso. “Viene de ganar muy bien un handicap de la milla en el pasto, pero no me preocupa la distancia. Él ganó de los 1200 a los 2200 metros”, fundamenta. Y hay algo que va mucho más allá de la lógica, que es la pasión: “Somos cinco socios y nos hemos divertido mucho con este caballo. Es un gusto que nos damos. La carrera es dura y, en principio, vamos a tratar de agarrar alguna chapa rentada”. Saldrá junto a los palos el zaino de El Doguito, justo al lado de El Margot. Ambas gateras las eligió Nicolás, porque el inicio del sorteo se demoró tanto que Quique tuvo que ir a ensillar y ver correr a una potranca que debutaba.  

Para el martes próximo, también tendrán la mira en otras carreras grandes. Enrique, el que empezó a cuidar en 1986, justo el año en el que nació Nico, llevará a Nicholas (Equal Stripes), el último ganador del Joaquín S. de Anchorena (G 1) y ahora buscando el OSAF, en una pista en la que todavía no ha vencido. “Anda muy bien, está muy sano, muy lindo, tiene una pasada en la milla que me gustó”, lo promociona el mayor de los Martín Ferro, como si fuera necesario para un caballo que estuvo ternado entre los mejores milleros de 2017. Los títulos ya lo hacen protagonista. “Trabaja bárbaro en la arena y por eso vuelvo a probarlo en esta cancha”, explica, esperanzado en el ejemplar que lleva trece meses compitiendo exclusivamente sobre césped.

Allí no serán rivales. El menor de la familia se anima en el Criadores, con dos yeguas. Una es Días y Flores (Exchange Rate), la tordilla que fue segunda en el Bullrich (G 2), en el comienzo del Campeonato, y dejó pasar el Gilberto Lerena (G 1), la segunda etapa. “No tenía sentido. Eran 2200 metros y en el césped. Era mejor, luego de dos o tres carreras seguidas que tuvo, esperar este clásico y llegar más descansada”, sostiene, y aporta que Juan Cruz Villagra será el que la monte esta vez “porque (Eduardo) Ortega tiene a La Extraña Dama”. Justamente esa hija de Catcher in the Rye fue la heroína el mes pasado en el pasto. La otra de las suyas es Bamba Linda (Equal Stripes), ganadora de dos de las cuatro que corrió, escalando en la distancia. “Viene de ganar muy bien, de punta a punta”, enfatiza, y se refiere al éxito por tres cuerpos en la misma pista y distancia. Como para creer que su futuro en los clásicos está más cerca que lejos.

Al final de la tarde, en una mesa junto al ventanal de la tribuna Oficial, harán un balance individual y familiar. Carlos Martín y Hortal, el escribano que les trasladó la pasión y falleció en 2013, seguramente habrá dejado un champagne pago para el día que hijo y nieto tengan que celebrar algo grande después de haber sido rivales.