Latin American Thoroughbred

EL DIARIO LATINOAMERICANO DE LAS CARRERAS

Roberto Pellegatta trabaja a dos orillas

Carreras / 08.03.2018

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Será un fin de semana bastante particular para Roberto Pellegatta. Acostumbrado a tener boxes llenos de caballos importantes, el entrenador afrontará desafíos premium a ambos lados del Río de la Plata. Con Areco for Sale (Not for Sale), en el Gran Premio Longines Latinoamericano (G 1), que se hará el domingo en Maroñas, y con Smart Day (Harlan’s Holiday) en el Clásico Otoño (G2), del sábado en Palermo. Por eso, se quedó en Buenos Aires y viajará a Uruguay la mañana de la carrera.

Con el caballo viajó Miguel, que es de mucha confianza. Yo me tengo que quedar, nos tenemos que dividir”, dice el preparador. El caballo es Areco for Sale, el ganador del Clausura (G2) de La Plata, y Miguel es Suárez, su capataz, su asistente, su mano derecha, el hombre que le puso la firma al triunfo de Soy Carambolo (Val Royal) en el Carlos Pellegrini (G1) de 2013, en tiempos en los que Pellegatta no presentaba en San Isidro. El teléfono los mantiene en comunicación permanente desde el martes, cuando el representante del stud Le Fragole llegó a la villa hípica internacional. “Llegó bien, fue bastante preparado desde Palermo”, afirma.

La consigna ahora es la aclimatación y el mantenimiento. Si es necesario algo más se resolverá sobre la marcha. “Desde el jueves va a trotar y si comió bien, tal vez trote y haga un galope liviano”, apunta Roberto como plan original, de esos que uno establece dentro de un panorama ideal pero debe ir evaluando minuto a minuto. “Lo importante es que el caballo esté lo más tranquilo posible. Ya es una buena señal que llegó y comió”, informa. La tarde del arribo y durante algunos minutos del miércoles caminó, además, describe el cuidador.

Fueron ocho horas desde que salió de su box hasta que arrancó el avión. Y al viajar por aire se hace mucho más ágil que cuando vas por vía terrestre y te perdés mucho tiempo en la aduana. En esta oportunidad resultó todo mucho más llevadero, porque el viaje en sí fue corto y cuando llegaron, de ahí al hipódromo en camión no hay tanto”, repasa. La clave en ese proceso es “el stress que pueda tener; cómo sobrellevan subirse a un camión, ir al aeropuerto, bajar, subirse a un avión, bajarlo, otro camión… ”. Es una voz autorizada la suya, y las palabras salen sin titubeos, con la serenidad que brinda la experiencia, con los caballos y en la vida.

A los 76 años, el hombre apasionado por el golf y la cría de canarios, jilgueros y cardenales se prepara para el doble desafío clásico. Distendido, evalúa lo que viene a la distancia. “Hay que ir y correr. Areco for Sale es un buen caballo, sano, tranquilo… Y la pista me pareció que era como la de arena de San Isidro, que les cae bien a todos, aunque me dijeron que ahora está más suelta. Igual no se puede dar ventajas. Desde los 1000 metros en adelante hay que buscar la carrera”, menciona, con el lejano antecedente de haber llevado a varios de los suyos en distintos momentos. Uno de ellos, Bat Ruizero, ganó el José Pedro Ramírez (G1) por once cuerpos en 2004, el único año en el que Pellegatta corrió el Latinoamericano de visitante, justamente con el hijo de Bat Ático y con El Charlatán (Mutakddim), que rodó en la última curva del Hipódromo Chile. “Nos enterrábamos caminándola, imaginate los caballos”, recuerda. Fue en el regreso a la cartelera de la carrera itinerante, ésa que le falta la copa en sus vitrinas.

 

Un día antes, irá por otro Otoño, también en 2000 metros, pero como local. Allí estará Smart Day para defender su invicto en un lote de seis ejemplares adultos. “No está bueno que salgan tan pocos. Sobre todo cuando querés medir hasta dónde es capaz de dar tu caballo. O incluso pensando en una venta futura, que no sé si será este caso, pero siempre es mejor ganarles a muchos y a los buenos”, reflexiona sobre quien irá en yunta con The Great Day (Harlan’s Holiday), también de Firmamento, pero en manos de Carly Etchechoury.


Smart Day es muy difícil para entrenar, me ha dado varios dolores de cabeza. Cuando se tranquilice va a ser mucho mejor”, avisa Roberto, como para desmoralizar a cualquier rival, considerando que viene de ganar su primer clásico, el Haras Argentinos (L), por 10 cuerpos sobre Mateco (Borrego), que el domingo pasado volvió a correr y ser impuso en un handicap con 63 kilos. “No pensé que iba a poder ganar y encima, tan fácil. Evidentemente le ganamos a uno bueno, porque ése lo fue a buscar temprano y el mío se lo sacó de encima muy fácil en la recta, como si nada”, confiesa Roberto, tomándose de un antecedente fresco y enfocado en el zaino “al que metés en la cancha para trabajarlo y no sabés dónde va a parar, porque todavía no aprendió demasiado, está un poco verde”. ¿Será por eso que se animaron pocos?