Latin American Thoroughbred

EL DIARIO LATINOAMERICANO DE LAS CARRERAS

Con ese nombre no podía fallar: Una Pasión

Carreras / 14.03.2018

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Cuando Mirta Alves decidió bautizar a la hija de Tan Chemistry y Life’s Happiness (Candy Stripes) debió tener mil motivos para ponerle Una Pasión, pero todo lo demás que ha ido sucediendo alrededor de la potranca parece que fuera para fortalecer ese nombre. La ganadora del Clásico Derli A. Gómez (G3), el martes en La Plata, es la zaina doradilla que tuvo una criadora de bajo perfil y es preparada en Mar del Plata, en una pista que se mantiene apenas por la buena voluntad y el esfuerzo de entrenadores y propietarios que sueñan con volver a ver carreras allí (y no tener que mudar de ciudad sus caballos). La yegua es la misma que debió anticipar un día su traslado y dormir dos noches a unos 400 km del box en el que lo hace cada noche, porque viajó con otros caballos que competían el lunes en Palermo y había que achicar los costos.

Por más que en algún momento se hayan acostumbrado a ver ganar seguido a Brilla el Rey (Star Dabbler), para la caballeriza Hs. Avanti este tipo de conquistas son un mimo al espíritu y a la ilusión. Y hay una conexión entre hipódromos bonaerenses que sufren el desapego del Estado detrás de Una Pasión: Roberto Cantó, el cuidador, y el jockey, Jorge Peralta, radicado en Azul, donde esta misma semana se anunció que no correrán porque no tienen fondos, debido a que no se respeta una ley en tiempo y forma. Hoy, en la Argentina, el turf del interior está enchufado a ese oxígeno y la pasión es la que lo mueve, como a la potranca que salió al frente y bloqueó todos los intentos de arrebatarle su primera conquista fuera de lo común.

En la carrera anterior se tiraba un poco hacia adentro y no la había podido manejar. Esta vez la pude corregir; soltó muy bien y se puso enseguida muy cómoda adelante. Cuando la fueron a buscar, cambió de ritmo, la dejé correr y arrancó con fuerza”, describe Peralta, al que el destino lo puso en el lomo en la última fecha de 2017, ganó en San Isidro y le respetaron la monta en todas las salidas siguientes, aunque no sea quien la varea cada mañana.

Es ligera y, como se deja llevar, le queda resto arriba. Nunca la subí en un apronte, pero me dicen que es igual que cuando corre, que hace todo bien y ayuda mucho a entrenarla”, informa Jorge, de 25 años, hijo y nieto de jockeys, aunque su abuelo solamente lo hizo en las cuadreras. “A la potranca la venía corriendo Mario Leyes en La Plata, pero cuando fue a San Isidro no pudo ir él, me la dieron, ganó y me la dejaron. Y ahora se nos dio otra vez”, agrega, con el plus de que venció en un Grupo 3 luego de dos arrimes en clásicos de 1000 metros.

Su éxito se selló por dos cuerpos, quitándose de encima a Babe Ruth (Van Nistelrooy) y Sarina (Sebi Halo), que salieron a presionarla en diferentes momentos, y controlando los avances de Seattle Pescara (Seattle Fitz) y Ethic Paella (Emperor Richard), segunda y tercera, separadas por el pescuezo. La primera de éstas aceleró abierta al final del codo y defendió la posición ante la que vino siempre incómoda por adentro y debió esquivar dos rivales, al final de la curva y en plena recta, antes de encontrar pista libre por los palos.

Una Pasión tomó bien el alargue de la distancia, marcó territorio en rodeo ajeno y provocó que el viaje de regreso a Mar del Plata haga recordar a todos los que componen su equipo de trabajo que tiene un nombre que vale lo que rinde.