Latin American Thoroughbred

EL DIARIO LATINOAMERICANO DE LAS CARRERAS

Jorge Mayansky Neer y Roman Rosso, en el camino trazado

Carreras / 27.02.2018

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Habla de "disfrutar el momento porque se da pocas veces" Jorge Mayansky Neer, pero no hay libro que indique cómo hacerlo cuando la responsabilidad es grande, como ahora con el Longines Gran Premio Latinoamericano (G1) en la mira. Hacia allá irá con Roman Rosso (Roman Ruler), el caballo que ganó el último Nacional y será la carta del hipódromo de Palermo en la cita del domingo 11 de marzo en Maroñas.

La tarde del lunes transcurre con algunos de los ejemplares que entrena compitiendo sobre la arena en la que horas antes aceleró el vendedor del Derby. "Dio pasada. Echó 2m8s escasos", informa. Fueron 2000 metros, como los que lo esperan en el escenario de Barrio Ituzaingó. Y pudo haber sido el último trabajo antes de embarcar hacia Montevideo, casi con seguridad el lunes próximo, en un viaje que unirá los aeropuertos de Ezeiza y Carrasco en unos 50 minutos. "Resta definir el horario, algunos detalles nada más", agrega.

En el operativo individual tiene todo más organizado, pero sabe que está obligado a mantenerse en alerta en el día a día. “Se fue dando todo dentro de los plazos que nos pusimos para llegar de la mejor manera, que creo que es como está. Se mantiene en el mismo nivel que en el Nacional o, te diría, mejor aún”, dice el preparador, que a los 58 años afrontará su tercer viaje al exterior para competir. Los anteriores fueron a Venezuela, en 1986, para correr el Latinoamericano con Salvate Tel (Telefónico) en la única versión que se disputó en La Rinconada, y a Río de Janeiro, en 1995, con Makaha (Compatible). “En la altura no hubo chance de nada y en Brasil no pudimos competir porque no se podía dar Lasix”, recuerda, velozmente, y añade que tuvo una segunda experiencia en la carrera itinerante de América del Sur, pero como local. “En 2011, Lucky for Sale no desentonó en San Isidro”, aporta sobre el hijo de Not for Sale, que cruzó décimo, a once cuerpos del peruano Bradock (Keseff).

Todo eso es historia, experiencias que enriquecen. La actualidad para este fanático de River Plate tiene otros nombres y entre ellos asoma en primera fila el alazán al que nota “potente” y que le causó “buenísima impresión” en la corrida. “Es trabajador, de los que te da lo que le pedís que haga”, describe Jorge al caballo que pertenece a la última camada del haras Melincué. Su madre, Rose City (City West), pasó a integrar el plantel de La Generación tras la liquidación. Fue allí, cuando Roman Rosso era un destete, que comenzó la otra parte de la historia, ya en manos del stud La Primavera.

El dueño no lo quiso vender cuando tuvo las ofertas. Tiene unas ganas impresionantes de ir a Uruguay. Sabemos que tenemos un caballo increíble”, manifiesta Mayansky Neer. Por eso, desde el día después del Derby comenzaron a ilusionarse con la nominación y cruzar el charco. Lo primero se hizo oficial en diciembre. “Preferimos darle un descanso luego de una campaña intensa y apuntar directamente al Latino. Nunca estuvo parado, sino que vareó suave y tras los grandes calores se intensificó su preparación. Armamos un programa determinado y fuimos viendo cómo respondía día a día; todo se fue dando en forma óptima”, asegura, y sonríe con picardía cuando se le dice que alguna vez estuvo en los planes pasar por el Clásico Clausura (G2) de La Plata.

La semana que viene, ya afincado en la villa hípica de Maroñas, donde el caballo seguramente se limitará a tareas de aclimatación y mantenimiento, será el tiempo de pensar en los rivales, tan cambiantes en las últimas horas. “Lo importante hoy es que viaja un buen equipo para representar al país y demostrarle a la gente que tenemos una industria que compite a nivel mundial”, enfatiza, incluyendo a Areco for Sale (Not for Sale) y Calcolatore (Tawqeet), los otros dos que se subirán al avión para intentar emular a Latency (Slew Gin Fizz), el argentino que se impuso en 2006, cuando Uruguay recibió a la carrera por última vez.