Latin American Thoroughbred

EL DIARIO LATINOAMERICANO DE LAS CARRERAS

Tiempo de revancha para Mateco y su gente

Carreras / 14.01.2018

10ma-MATECO-(3)

Después del trago amargo sufrido en el Clásico Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (L) disputado en Palermo el mes pasado, Mateco (Borrego) vivió su tiempo de revancha al adjudicarse el Clásico Botafogo (G3), la prueba central de la jornada desarrollada en el hipódromo de San Isidro.

En aquella oportunidad, el defensor de las sedas del stud Carlomagno se había impuesto por varios cuerpos, pero fue distanciado del marcador debido a que su ocasional jinete, William Pereyra, acusó en el pesaje 1,1 kilogramos menos que el peso establecido.

“Aquel fue un trago amargo, pero ya pasó. Este sábado tuvimos nuestro desquite, el caballo demostró lo que vale aunque yo sigo creyendo que rinde más en la arena. Lo que quedó en claro es que llega bien a la distancia. Ahora la idea es buscarle una carrera en Palermo en este tiro o en 1.800. Me parece que tiene que seguir corriendo bien arriba de la milla”, señaló Pedro Armada, entrenador del vencedor.

Y por lo expuesto en el césped sanisidrense, el trainer parece estar en lo cierto. Porque Mateco vino cómodo hasta los primeros tramos de la recta donde asumió la vanguardia y resistió sin problemas el acoso de los livianos Braeval (Incurable Optimist), primero, y Licinius (Mount Nelson ), después, para llegar al disco con un cuerpo y medio de ventaja sobre este último en 2 minutos 3 segundos y chirolas.

Esta vez en su montura estuvo Jorge Ricardo, quien con la victoria quedó a 11 triunfos del récord mundial de carreras ganadas.  Y a la hora de hacer un análisis del triunfo conseguido, el carioca no dudó en afirmar que el héroe de la jornada “es un gran millero. A los dos kilómetros llega con lo justo aunque ha ganado muy bien. Se desprendió bien en el final y ganó como tenía que ganar”.

Fue la cuarta victoria de Mateco en 12 salidas a la pista, tres de ellas conseguidas bajo la batuta de Ricardinho. La amargura sufrida por su gente el mes pasado en Palermo ya quedó atrás. Ahora es tiempo de festejar.