Latin American Thoroughbred

EL DIARIO LATINOAMERICANO DE LAS CARRERAS

Rubén Marrero aceptó el desafío y Enjoy le pagó con un récord

Carreras / 10.01.2018

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Rubén Marrero tiene 56 años, lleva 35 en el entrenamiento de caballos de carrera y asegura que está viviendo “una experiencia que no he pasado, aunque corrí las grandes carreras, tuve un potrillo que fue segundo en los tres grandes premios de la Triple Corona y hasta llevé a la Argentina a uno que corrió un Latinoamericano”. En Las Piedras, donde tiene tres hectáreas que incluyen un stud, la gente por la calle le pregunta por Enjoy (Fund of Funds), la yegua con la que el sábado pasado ganó el Gran Premio Maroñas (G2), en el hipódromo homónimo. Esa tarde, la campeona velocista llegó a los 12 triunfos consecutivos, una cifra inédita en la historia de la hípica uruguaya, que tenía como tope los 11 de Relento (Fahim), el brasileño que terminó de criarse en Uruguay y fue héroe del Gran Premio Ramírez (G1) de 2009.

 

Yo estaba acostumbrado a nadar y quedar en la orilla. Pero cada vez que corre Enjoy siento más presión, aunque el dueño es un pingo y me da todas las libertades para hacer la campaña que quiera. Me pasa que no quiero que se me escape ni un detalle, estar atento hasta de si vuela una mosca cerca. La gente de la ciudad, aunque no sepa nada de turf, me cruza y me pregunta cuándo vuelve a correr”, afirma El Grillo. El propietario que menciona es Alcides Calacha, titular del stud y haras Última Hora, que a los 89 años tiene un puñado de yeguas con las que cría, incluida Joy Royale (Acceptable), la madre de su campeona. “Él no piensa en la plata que podrían darle por una venta, sólo en disfrutarla. Estuvo toda una vida buscando tener un caballo así, por lo que hasta descarto que pudiéramos llevarla a correr a otro país. Ya tiene casi 7 años, no creo que valga la pena arriesgarla”, analiza Marrero.

 

Después de la hazaña de cumplirse un año de la última derrota de la zaina, algunos tentaron a Alcides con hacer el viaje a Buenos Aires, por ejemplo, para correr el Ciudad de Buenos Aires (G1) el 1º de mayo. Lo sabe Rubén, pero no hay trazado un plan, sino dejarla retozar en alguno de los piquetes de su complejo hasta definir el futuro. “Mientras siga sana vamos a intentar batir más récords. Ella tuvo una gran temporada y cuatro de las carreras que corrió fue contra los machos. Once fueron en Maroñas y sólo una en Las Piedras, el día que se celebra el aniversario. Calculo que si anduvimos bien con ese calendario, lo que tenga por delante podría ser parecido”, piensa en voz alta. “Si gana dos más, aunque no sean seguidas, Enjoy supera a Stone, el caballo que más ganó desde la reapertura de Maroñas hace 15 años”, agrega, y pone en la mira al hijo de Robin des Pins. Su yegua lleva 17 primeros en ese hipódromo, de los cuales 15 fueron en clásicos. Uno más le permitirá destronar en la nueva era a la local Financial Aid (Real Quiet), ya retirada, con la que comparte la cima del podio en ese ítem.  

 

Por coincidencia, o porque el destino lo quiso, Rubén compró unas tierras que eran viñedos y estaban próximas al hipódromo de Las Piedras en momentos que Enjoy estaba en el vientre de su madre. Son proyectos que nacieron casi a la par. “La mayoría de las yeguas de su generación, estimo que un 90%, ya no corre, están en el haras”, aporta el entrenador, hijo de jockey y nieto y sobrino de entrenadores. Él se crió entre las patas de los caballos, adoptó uno de esos oficios y continuó con la trasmisión de conocimientos a su hija María Ximena, que forma parte del equipo de trabajo, al igual que su yerno Richard. Ellos, incluso, tienen la casa dentro de las tierras que albergan los boxes, los piquetes, los galpones y un recorrido circular de 500 metros en los que varea a sus caballos.   

 

Allí comenzó a moverse Enjoy cuando llegó a sus manos y sanó por completo la lesión ligamentaria que la tuvo por quince meses sin correr. “Estaba de vacaciones y me llamaron para preguntarme si quería cuatro caballos y dije que sí. En ese lote estaba ella, que ya había ganado cinco de sus nueve carreas con otro entrenador (Santiago Darriulat) y tenía un problema en una cuerda. Había que esperar para ver si se recuperaba. Me encantó el desafío y salió espectacular”, recuerda Marrero.


No soy un entrenador que exija mucho a los caballos, pero cuando interpreté que Enjoy estaba bien, decidí hacerle un trabajo fuerte en Las Piedras y quedamos maravillados. No lo podíamos creer, mirábamos el reloj y nos fregábamos los ojos”, revela Rubén. “Voló, ¡y quedó sanita!”, agrega. El entusiasmo se cristalizó aquella tarde del regreso el 31 de julio de 2016, cuando ya tenía 4 años, en su nueva casa. “Era un día espantoso, había llovido y la cancha era un barrial, pero ella parecía que no tocaba el piso. Ganó casi en tiempo récord”, detalla. Luego llegó otro éxito en el principal escenario uruguayo, cuatro segundos puestos seguidos –entre ellos en la versión anterior del GP Maroñas– y la serie de doce impactos en fila que hace que hoy todos hablen de la reina de la velocidad en Uruguay. Para felicidad de Marrero.