Latin American Thoroughbred

EL DIARIO LATINOAMERICANO DE LAS CARRERAS

Everton Rodrigues, el jockey de los Reyes Magos

Carreras / 09.01.2018

DON-CARRASCO-(2)

Desde su llegada, hace mas de una década, Everton Rodrigues, brasileño de nacimiento y uruguayo de adopción, lleva ganados seis clásicos en el Mitin de Reyes, misma cantidad que el entrenador Walter Báez con quien coincidió en el Maroñas (URU-G2) de 2010 con Fui Tambem (Blade Prospector). Previamente y luego de ese triunfo, el conceptuado látigo ganó con Alcorano (Public Purse) y su hijo Don Carrasco en la milla del Piñeyrúa en 2009 y 2018, con Natri (Ecclesiastic) y Grand Salute (Salute the Sarge) se adjudicó, respectivamente, el Ciudad de Montevideo (G1) y Piñeyrúa (URU-G1) de 2014 y con El Danzarín (Dubai Dust), el pasado año conquistó el Maroñas.

Everton es un tipo alegre, siempre te atiende con una sonrisa, y en plena madurez está a punto de cumplir 3 décadas subido a un caballo. “Tengo 37 años, empecé a correr con 9 en Rio Grande do Sul en Brasil, en la parte gaucha de mi país, y como las conocen aquí, fue corriendo ‘pencas’. Luego me fui a montar al hipódromo de Cristal en Porto Alegre. Ahí estuve de 1999 a 2006, cuando me vine para Uruguay. Previamente vine a Maroñas a correr a La Garufa (Spring Halo), ganamos la Polla de Potrancas (URU-G1) de 2003. Me gustó el hipódromo, también por el gusto de la victoria”.

En 2006 me vengo y cuento con el apoyo de Ivo Pereira, Rodrigo Mattos y Jorge Jacobo, del stud El Caverna. Ellos construyeron el equipo y me pusieron a pilotear a los caballos y comencé mi etapa en Maroñas”. Agrega recordando un apoyo que resultó decisivo a la hora de instalarse en el turf oriental.

Fueron necesarios 3 años para que en 2009 lograra su primera victoria en un día de Reyes. “Gané con Alcorano el Piñeyrúa. Fue uno de los primeros pingos que empecé a correr aquí. Monté grandes caballos, Alcorano fue uno muy exitoso. Gané mi primer Grupo 1 con él, luego decir que gané con su hijo el mismo clásico, con los mismos colores, es un recuerdo muy lindo para uno”.

La del sábado no estaba siendo, en lo deportivo, la mejor tarde para Everton que con 8 montas llegó al Piñeyrúa sin triunfo alguno en su haber. “Las clásicas son las más exigentes, las que más te preocupan en el día, pero como son las primeras carreras del año, quería ganar alguna antes. No metí marcador. En las condicionales las cosas no salían como esperaba. Se estaba terminando la tarde, estaba disfrutando mucho, el 6 de enero fue un día muy agradable, había mucho público. No había visto tanta gente en Maroñas en un día de Ramírez. No me estaban saliendo las cosas bien pero sabía que con Don Carrasco tenía la última ‘bala’ y pude ganar una carrera hermosa”.

El brasileño dio rienda suelta a sus emociones tras ganar el Piñeyrúa, razones de peso tenía, ya que llegó a verse sin montas para la fiesta del turf uruguayo. “En los últimos tres meses del año ya comienzas a pensar en la jornada del Ramírez. A esa altura no tenía montas, quería correr los clásicos pero no veía la chance. Es algo que te preocupa, todo jockey quiere estar ese día corriendo los clásicos. A esa altura la esperanza era muy poca. Solo en el último mes fue que decidieron correr con Stelatoa (Alcorano) el Ciudad De Montevideo – Jorge Batlle y con Don Carrasco el Piñeyrúa. Además, aparecía un caballo de Brasil para el Maroñas y Reality Bites (Silent Time) en el Ramírez, a pesar de que yo quería correr a Galeao (Public Purse) y quedó como suplente. Es por eso que es mucho lo que te explota al momento de ganar una carrera. El caballo (Don Carrasco) progreso mucho en la recta, el favorito (Fitzgerald) vi que se cansó muy temprano y vi que el rival era Almirante (Mogador) que se había ido para adelante pero recibía muchos kilos de él. Por eso, cuando alcancé y pasé me explotó toda la adrenalina y ahora, a 48 horas de la carrera, sigo contento”.

Su triunfo en el Piñeyrúa, fue si cabe aún más especial, al igualar el récord de 6 victorias en los clásicos de Reyes con Walter Báez. “Cuando gané mi primera estadística, todos me hablaban y me felicitaban, yo solo pensaba y quería ganar una carrera de Grupo. Hoy, como profesional, ser el más ganador de clásicos de Reyes es muy lindo, es muy importante para mi. Cuando un aprendiz se acerca y te pregunta algo le tienes que decir que hay que trabajar y que para que venga una victoria vas a pasar por muchas derrotas”.

En la actualidad Everton Rodrigues trabaja con varios entrenadores y mira con optimismo este 2018. “Ahora soy parte del equipo del Manager Luiz Cintra, espero poder seguir montando sus caballos y también con Gustavo Vergara que tiene seis potrillos del stud Monte Parnaso a quienes voy a correr. Espero poder tener un buen año”.

Con su característica sonrisa se fue caminando paralelo al boquerón de los 2.000, pasó por el palo demarcatorio por donde partió en 2014 con Natri un seis de enero donde logró la gloria en el Ciudad de Montevideo y de espaldas a la largada de la milla que le dio tres triunfos en Reyes.