Latin American Thoroughbred

EL DIARIO LATINOAMERICANO DE LAS CARRERAS

Un ciclo se cerró y otro se renueva para Juan Cruz Villagra

Carreras / 04.12.2017

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Se mantiene bien con el peso y se cuida en las comidas, pero el ejercicio termina siendo necesario para acompañar la exigencia que requiere ser jockey de elite en la Argentina. Va llegando el mediodía y Juan Cruz Villagra termina de trotar alrededor del hipódromo de San Isidro. "Es duro, pero lo más efectivo", asegura. Es fin de semana, pero la imagen podría corresponder a cualquier otro día, incluso por todos aquellos a los que se cruza en el camino, algunos de ellos colegas.

Villagra acaba de hacer un pase mágico en apenas unos días. El viernes 24 de noviembre cerró triunfalmente una etapa con el stud Santa Elena y una semana más tarde abrió una nueva con victoria con la caballeriza Rubio B. De El Atlántico (Stormy Atlantic), en un clásico, a Queen Tutu (Sixties Icon), entre perdedoras, con la certeza de "dar el máximo siempre, porque uno defiende al propietario pero también a uno mismo; esto es muy competitivo". No importa la condición de la prueba, la mira está puesta en el disco.

El denominador común es la cancha de césped de San Isidro. El nexo es que una despedida formal dio paso velozmente a un reencuentro. A los 26 años, el muchacho de la localidad cordobesa de Adela María reacomoda sus cartas. “Con Santa Elena se cumplió un ciclo y decidimos terminar. Me quedan los mejores recuerdos por las carreras que ganamos, la satisfacción por el trato que me dieron y vestir sus colores fue un honor para mí. Estoy muy agradecido con Mónica López, Alberto Roberti y (el entrenador) Alfredo Gaitán Dassie, porque me dieron lo mejor. Pero bueno, son etapas, y ahora empieza otra para mí”, explica Villagra, que igualmente no cierra las puertas a volver a montarles. “Supe que hablaron con Falero, pero las cosas terminaron bien y no descarto que algún día haya alguna yunta o me necesiten y les corra, pero ya será sin compromiso”, agrega.

Desde el viernes pasado, Juan Cruz volvió a ponerse la chaquetilla amarilla, verde y negra que lució con frecuencia especialmente en 2014. “Me tomó de sorpresa, la verdad es que no lo esperaba. La otra vez nuestro vínculo terminó un poco de golpe. Ahora me llamó Nicolás y luego me reuní con Ricardo”, confesó el jinete. Se refiere a los Benedicto, hijo y padre, que lo convocaron nuevamente para ser su primera monta de todos los caballos del stud y los que la caballeriza tiene en sociedad con Dark Horse. Gesto noble el de ambas partes al volver a unir fuerzas, el de la excelente crianza y la mano para llevarlos.

La verdad es que no sé cuántos caballos hay, pero sí que voy a correrlos en Palermo, San Isidro y La Plata. No hay nada firmado porque yo estoy acostumbrado a confiar en la palabra, y así me manejo. Estoy agradecido por el hecho de haber confiado, tenemos lindos recuerdos juntos”, apunta el jockey, que para Rubio B. logró grandes triunfos como el Selección (G 1), con Mary’s Gold (Mutakddim), y el estrellas Mile (G 1), con Evilasio (Manipulator), entre otros. Antes, también había sido elegido para reemplazar a Jorge Ricardo, por entonces monta oficial, mientras el brasileño estuvo reponiéndose de un problema de salud.

También queda claro que, por más que a Villagra se lo vaya a ver más tiempo con los colores del stud Rubio B que cualquier otro, su prioridad sigue siendo Pozo de Luna. “No hay tantos caballos, pero anduvimos bien, y las posibilidades de que se junten los dos studs en una misma carrera no son tantas. Ojalá que sea un 2018 muy bueno y saquemos unos lindos potrillos y potrancas con los dos haras”, se esperanza quien en el último año ganó el Carlos Pellegrini (G 1) y el Latinoamericano (G 1), en Valparaíso, con Sixties Song (Sixties Icon). En un par de semanas, como otras veces antes de aquellas dos grandes conquistas, volverán a ser rivales. “En el Dardo Rocha se cansó un poco, sintió la reprise. Necesitaba correr y ahora va a pegar un salto grande”, alerta, aunque él tomará las riendas de Forty One (Archipenko), al que en la mañana del sábado dio pasada sobre 2400 metros.

Todo me pasó muy rápido en la vida. Me he mandado cientos de cagadas y mayormente me ha ido bien. Me siento bendecido”, analiza Villagra, presto a volver a su casa, darse un baño y enfilar hacia el hipódromo. Nuevos compromisos lo esperan. La intensidad con la que vive lo que hace y la ambición por nuevos objetivos son innegociables.