Latin American Thoroughbred

EL DIARIO LATINOAMERICANO DE LAS CARRERAS

Sobre césped, el juego de las siete diferencias

Carreras / 27.12.2017

Niccola

El Clásico Potri Pe, que se correrá este miércoles a las 19.10, recuerda a la última yegua que ganó el Gran Premio Carlos Pellegrini, hace ya 25 años. Será un desafío sobre el kilómetro de césped de San Isidro, con siete hembras de tres generaciones. Y son todos perfiles diferentes.

Niccola (Exchange Rate) es la potranca que se mantuvo invicta en sus cinco primeras carreras y que volvió al triunfo en la última salida, un año después del festejo anterior. En su montura estará Jesús Medina, que se sacó la foto en la única oportunidad en la que la corrió. “Está 10 puntos. La monté en la partida final y anduvo bárbaro. Le pueden ganar porque así son las carreras, pero van a tener que correr mucho para hacerlo”, sostiene el jinete, entusiasta.

La brasileña Barbera D’Asti (First American) quedó detrás de la representante del stud Rubio B las cuatro veces que coincidieron en una prueba. No obstante, la suelta externa la va a dar margen de acción a Jorge Ricardo para guiarla viendo los movimientos de una adversaria que tiene una reprise de dos meses por delante. “Ella está acostumbrada a este tipo de carreras y la última fue muy buena, lo que la deja con buenas posibilidades de ganar. Si bien Niccola siempre le ha ganado, pasa un buen momento y puede revertir la situación”, analiza Ricardinho.

Gata Feliz (The Leopard) es la única potranca del lote y tiene poco roce fuera de las condicionales, pero quedó al anca de la defensora de la caballeriza La Narcisa. Perdió en la recta de césped sólo ese día, en el que se echaba adentro en varios tramos y descontó diferencias en el final. “Puede ser brava porque llegó cerca de mi yegua y va liviana”, alerta Ricardo.

En el mejor semestre de su vida, la 5 años Embrujada Reality (Storm Embrujado) afrontará su primer clásico. Se impuso en cuatro de sus nueve salidas desde junio pasado y la particularidad es que volverá a su montura William Pereyra, que la llevó al éxito las dos veces que la montó, una de ellas en un handicap.

Family Game (Fire Slam) fue precoz y se hizo clásica por duplicado a los 2 años, pero desde abril del año pasado que no gana. En favor de su reposicionamiento, acaba de ir al césped por primera vez y cedió en lucha, en un desenlace con roces y especulando al comienzo. “Pintó buena de potranca, después tuvo un tiempo en el que bajó el nivel y ahora termina de hacer una buena carrera”, completó Ricardinho, en detalle sobre las más indicadas.

Su compañera y hermana paterna Flower Spring no conoce el terreno y le ha faltado regularidad desde hace un tiempo. Eso sí, en el último Ciudad de Buenos Aires (G 1), en Palermo, llegó a cuatro cuerpos y medio de Glory Seattle (Seattle Fitz) y una actuación de ese estilo deja entrever que en una buena tarde va a tornarse inalcanzable.

Madonna Girl (Greenspring) es casi una improvisada en este trazado, donde ha corrido apenas en un caso y mal (en la arena pesada). Tiene buen pique, pero no es lo mismo ser puntera en pruebas de codo que poner a prueba sus ligerezas aquí.