Latin American Thoroughbred

EL DIARIO LATINOAMERICANO DE LAS CARRERAS

Puerto Escondido tuvo el mejor desquite 364 días después

Carreras / 17.12.2017

PUERTO-ESCONDIDO-TAPA-DOS

Lo que se escapó en 2016, cuando atropelló por adentro y quedó segundo de Sixties Song (Sixties Icon), se cristalizó 364 días más tarde. Puerto Escondido (Hurricane Cat) tuvo revancha este sábado en el Gran Premio Carlos Pellegrini (G1) y como si no quisiera que se le vuelva a escurrir, ya cuando estaban en plena curva fue a buscar el primer lugar para no abandonarlo nunca más. El caballo que ganó sus cinco carreras este año –y todas en San Isidro– se lució en la recta final despegándose del grupo y dejando la emoción en segundo plano, con el inoxidable Don Inc (Include), el potrillo Village King y el brasileño New in Town (Fluke) discutiendo el placé, a cuatro cuerpos.

Se paró en los estribos y festejó Osvaldo Alderete. Lo hizo todo lo que pudo hasta que apareció Rodrigo Blanco para pedirle las antiparras, como trofeo de la gran victoria que había consumado el tucumano, con el único caballo que ha corrido la carrera más importante de América del Sur en sus 16 años en las pistas. “Esperaba un desarrollo suave, pero no tanto como el que se hizo. Por eso, cuando tuve un lugar ya en el codo lo dejé ir adelante. Venía cómodo y siguió haciendo todo fácil”, describió el jinete, de 30 años.

Era su regreso a la monta de Puerto Escondido después de quedarse sin montarlo en la Copa de Oro, porque una caída lo sacó de carrera durante algunas semanas. Y se aferró a sus riendas y al triunfo. “Venía mirando la carrera y cuando pasaban los metros y seguían de galope, deseaba que fuera a buscar la punta. El jockey estuvo genial”, aportó Pablo Sahagian, el entrenador del indiscutible Caballo del Año en la Argentina. Su única derrota desde el Pellegrini pasado hasta ahora fue en el intento de prolongar su hegemonía a Palermo y probarse en el torneo de Oro Verde. La pista B del Argentino no lo encontró aquel día en su mejor versión y fue tercero de Forty One (Archipenko), uno de los que ayer vino apiñado, casi sin querer, entre los que se iban encima del tordillo Conwy (Rider Stripes), un puntero que hizo la prueba lo más lenta que pudo. Así y todo, terminó último.

Esta es la alegría más grande de mi vida”, agregaba Sahagian, casi en concordancia con las sensaciones de Alejandro Vázquez, uno de los titulares de la caballeriza Facundito. “Es el sueño del pibe”, aseguró el entrenador del equipo de básquetbol del club Platense. Juntos, fueron dinamita en los últimos años, con otras notables victorias.

Tenemos caballos hace 16 o 17 años y los primeros 15 fueron malos. Lo bueno nuestro fue la insistencia”, agregó Vázquez. En el turf, se sabe, lo más fácil es perder. A ellos, que entendieron la situación y lucharon por revertirla, el tiempo los fue premiando hasta darles la alegría que más deseaban. Ésa que, dice Antonio Bullrich, es la premisa para la cría en el haras El Mallín, donde Puerto Escondido puede terminar de padrillo si por él fuera.