Latin American Thoroughbred

EL DIARIO LATINOAMERICANO DE LAS CARRERAS

El Atlántico puso lo suyo para acompañar la onda verde de Gonçalves

Carreras / 31.12.2017

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Antes de perder en 2018 su categoría de Grupo 2, el Clásico Invasor entregó una versión de alto vuelo, como queriendo recuperar a corto plazo el casillero que retrocederá. En los 1400 metros en la diagonal de césped de San Isidro, El Atlántico (Stormy Atlantic) hizo valer su rating y pasó de largo frente a las tribunas para dejar segundo por tres cuerpos y medio al ganador de Grupo 1 Emerging Talent (Broken Vow), con el guapo puntero Comparsero (The Leopard) a la cincha del anterior en su intento de reeditar la victoria del año pasado.

En un final de año bárbaro del caballo, con dos primeros clásicos y un segundo en el Gran Premio Joaquín S. de Anchorena (G 1) desde su regreso, El Atlántico se reencontró esta vez, además, con Francisco Gonçalves, el jinete que se sacó la foto las dos veces que lo corrió. El brasileño lo debutó en mayo de 2015, en la grama pesada, y volvió a su silla 31 meses después para guiarlo como si nunca se hubiera bajado. Esta vez, en una jornada con un plus: el látigo encontró la onda verde con el disco y con el representante de la caballeriza Santa Elena llegó a los cinco triunfos personales en una jornada en la que estuvo en las gateras once veces.

Lo había corrido aquella vez y lo volvió a montar en la mañana del viernes, a su regreso de un viaje que hizo a Brasil. No podía creer lo que había cambiado. Le hizo un galope largo y el caballo le pedía más”, revela el entrenador Alfredo Gaitán Dassie. Ambos se convencieron de que volver a presentarlo después de sólo dos semanas era lo correcto.

Pudo haber ganado el Anchorena, donde (Gustavo) Calvente se quedó con un poco de bronca porque no pudo atropellarlo bien, y quedó bárbaro. Siguió comiendo muy bien, en una partida echó 49s los 800 metros, jugando… Estaba para correr y lo confirmó”, agregó el preparador, que este año, no obstante, tuvo bastante trabajo con él.  

Estuvo en el campo de Santa Elena, porque había tenido un esfuerzo, y tuvo una gran recuperación. Lo que sí sucedió es que hubo que tener paciencia para reprisarlo porque llegó con casi 600 kilos y ahora peso 540. Cuando volvió al stud estuvo dos meses alternando trote y pileta para poder ponerlo”, confesó Alfredo, que por momentos parece enamorado de El Atlántico. “Tiene un gran pedigree y muy buena campaña y físico. Sólo le falta el Grupo 1, pero puede ser cuestión de tiempo. Va a ser ideal para padrillo, acordate”, sostiene.

Criado en Avourneen, El Atlántico es hermano materno de Eragon (Offlee Wild), que dejó el legado en el ADN al emigrar a los Estados Unidos después de ser protagonista principal de la media distancia en tres temporadas. A los 5 años, con la maduración justa, este otro descendiente de Express Time (Shy Time) está para discutir ese cetro en la actualidad.

En enero descansará y después veremos qué corre. En el pasto tiene una marcha más, pero en la arena ya ganó también, incluso cuatro días después de darle una pasada desde las gateras, porque no estaba en los planes reprisarlo tan pronto y nos llevó por delante. Ya de potrillo demostró que servía mucho”, completó Gaitán Dassie.