Latin American Thoroughbred

EL DIARIO LATINOAMERICANO DE LAS CARRERAS

Calvente se quedó sin Don Chullo pero festejó con Le Perseverent

Carreras / 17.12.2017

UNZUE

Cuando las ausencias obligadas por diversas lesiones de Don Chullo (Footstepinthesand), Humor Ácido (Emperor Richard) y Legión de Honor (Grand Reward) parecían una señal de que le estaban allanando el camino al trío que presentaba el stud Santa Elena, el destino mostró que tenía jugada otra carta. En el Gran Premio Félix de Álzaga Unzué (G1), el que festejó igual fue Gustavo Calvente, pero en las riendas de Le Perseverant (Emperor Richard), el otro caballo de la yunta del stud Juan Antonio, al que había relegado inicialmente en su elección para montar al que no pudo llevar su padre.

Estaba amargado porque no podía correr a Don Chullo, al que había elegido. Me había quedado mal cuando el viernes amaneció con una molestia en una mano. Justo me quedaba sin correr un clásico que todavía no había podido ganar”, confesaba el jockey, una vez consumada la victoria por medio cuerpo sobre el potrillo Expressive Smart (Expressive Halo), en la primera vez que Le Perseverant corría fuera de Palermo, donde es entrenado desde los 2 años.

Ahora, a los 5, ganó la carrera de su vida, atropellando por afuera de todos luego de quedar un poco complicado en la salida, al ser ajustado por su hermano paterno El Pingüino y Holly Woman (Tawqeet), la única yegua del lote. “Siempre estaba cerca, le faltaba un saltito para ganar una carrera de este tipo. Este es un Grupo 1 muy esperado”, comentó Gustavo Aon, el preparador al borde de las lágrimas. Para él era una victoria soñada.

El escolta fue otra revelación, sin especular con el trámite pese a la salida más lejana de los palos; una muestra de nobleza y una señal de buen futuro. La gran decepción fue la pobre entrega de Nashville Texan (Forestry), Happy Roman (Roman Ruler) y Moeche (Grand Reward), respectivamente undécimo, decimotercero y último, entre quince participantes.

Cuidador y jockey del vencedor elogiaron a Damián Ramella, el que dejó su lugar en los estribos del caballo criado por el haras Estancia La Josefina. “Fue un acto de generosidad inmenso”, coincidieron ambos. Tras conocerse que Don Chullo quedaría en su box, Calvente quedaba sin correr en una prueba en la que iba a estar en las gateras un representa de la caballeriza de la que es primera monta y todos entendieron que debía dejar su lugar. “Son cosas del destino. Parece que por algo pasan. Se ve que tenía que ganarla con Le Perseverant”, pensó en voz alta el piloto, ante las cámaras del hipódromo de San Isidro, allí donde hasta ayer no había ido nunca. Su primera vez fue especial para muchos.