Latin American Thoroughbred

EL DIARIO LATINOAMERICANO DE LAS CARRERAS

Atómica Oro hizo valer su categoría y sube la apuesta

Carreras / 27.11.2017

ATOMICA-ORO-G2

Me saqué 200 kilos de encima, estoy contento, es un alivio”, decía el entrenador Roberto Bullrich, a pura carcajada. Apenas habían pasado unos minutos de la victoria de Atómica Oro (Orpen) en el Clásico Carlos Tomkinson (G2), en la milla de arena de Palermo, y al festejo le seguía el interrogante de decidir cómo continuar con la campaña de la potranca que ganó la última Polla y repitió ahora, en su reaparición, en igual piso y recorrido. Fueron tres cuerpos sobre la puntera Jasminka (Mutakddim), pero sin que Fabricio Barroso necesite pedirle más de lo mínimo necesario a la zaina doradilla reservada por el haras La Biznaga.

Hubo dos momentos en el desarrollo que fastidiaron al jinete. Uno, al largar, cuando su conducida quedó última después de quedar apretada entre las dos yeguas que partían a su lado. “Me mataron”, llegó a decirle Barroso a Bullrich, enojado. Luego, en la recta, cuando Pablo Falero llevaba en puntitas de pie adelante a Jasminka, Damián Ramella se dedicó durante un largo trecho a no darle paso –lícitamente– con None Like Her (Equal Stripes) a Atómica Oro. Si bien corrían seis, a ellas tres se redujeron todas las incidencias. “Me parece que me encerró de más”, diría Fabricio, que igual nunca perdió la calma. Esa posibilidad estaba dentro de lo previsto, se había charlado antes de la carrera. El jinete recordó, entonces, el consejo de Bullrich: “Si eso te pasa, hay que buscar para afuera”. Y así sucedió. Todavía faltaba media recta y la potranca no había tomado contacto con la puntera, pero el final era previsible cuando tuvo cancha libre. La fusta era un adorno en el avance incontenible de la gran favorita.

Pensábamos que la carrera se iba a hacer así. Le dije a Fabricio que no se apure, que tal vez iba a tener que venir más cerca, pero sabíamos que andaba bárbaro y estábamos un poco obligados. Es todo un desafío mantener la categoría de la yegua. Con una ganadora de la Polla tenés que pensar bien los pasos que vas dando”, sostuvo Coco. Lo evaluó el preparador cuando, superada la infección en un casco, era el tiempo de regresar a la competencia luego de tres meses. Y lo piensa en voz alta ahora, acompañado de Juan Ithuralde, manager de la cabaña.

La verdad es que no sé qué vamos a correr ahora. Estuvimos hablando y tenemos varias opciones. Una es el Clásico Los Criadores en La Plata (el 7 de diciembre), donde se corre por un millón y medio de pesos (casi 100.000 dólares), pero la anotación salió bravísima y casi seguro que la daré forfait. Otra posibilidad es la Copa de Plata, con lo que debería inscribirla este lunes y tendría una semana para pensarlo. Y otra carta es correr el Anchorena, que te digo que también me gusta”, repasa Bullrich. La última opción parece la más tentadora, aunque implique ir al césped y medirse contra los machos.

Para la Copa de Plata, del viernes 8 de diciembre, se reciben las anotaciones en San Isidro hasta las 12 de este lunes y las ratificaciones serán una semana más tarde. Justo el día que haya que anotar para el Joaquín S. de Anchorena. “La duda es si vamos o no a los 2000 metros, porque veo que la yegua tiene resto y me quedé con las ganas de correrla el Selección”, explica Bullrich.

De cinco carreras ganó tres Atómica Oro y fue segunda en las dos restantes. Es una de las referentes de la camada 2014, justo en el año en que se anunció la liquidación de La Biznaga. Si mantiene este nivel, estará más cerca de emigrar que de llegar al ring de ventas. Coco sabe que tiene un diamante en bruto.